miércoles, 8 de agosto de 2012

Hay un silencio que el mundo no puede perturbar


“Hay un silencio que el mundo no puede perturbar. Hay una Paz ancestral, que llevas
en tu corazón y que no has perdido.”
Mundo material
Es el mundo de los humanos, donde las civilizaciones se desarrollan,
y el sufrimiento es el principal instructor. Es un mundo en el cual las formas ocultan
la esencia, y las apariencias encubren la realidad de los hechos y de los seres.
El fuego del espíritu debe unirse al de la materia para divinizarlo. Pero, a medida que
la consciencia humana asciende a niveles abstractos, y permite que las energías
de éstos fluyan hacia los planos concretos, la esencia y la realidad se revelan.
Entonces, su relación con situaciones y personas cambia, pues el hombre comienza
a interactuar con la vida, en una sintonía más elevada. De a poco va percibiendo
el mundo material como un pequeño universo inserto en otros, universo que,
visto desde los planos internos, es el punto de partida para retornar al origen.
¿Qué deberíamos hacer en estos tiempos? Es una pregunta profunda, vinculada
con la percepción de la Divinidad, y que un mayor número de personas se plantean,
sinceramente en los años cercanos al 2012.
El ser humano que da fe de un mundo de conocimiento al que no se puede
vivenciar solamente con lo que sus sentidos externos le muestran, sabe que ha despertado.
Sin necesidad de una confirmación que provenga desde fuera de su ser. Esta persona
descubre que su consciencia no está limitada a la percepción del cuerpo, sino que está
unida al Todo, a la Realidad De Todo Lo Que Es.
Y, paulatinamente, va aceptando que esta idea ejerce sobre él,
una atracción irresistible. Unidad en vez de separación. Amor en vez de miedo.
La Nueva Tierra
Muchos humanos aún circulan en este mundo de tercera dimensión sin presagiar,
o ni siquiera soñar con la Nueva Tierra. Están enfocados en la intransigencia del mundo,
del tiempo, de nacimientos y muertes, de escasez, del glamur de los cambios,
la seguridad del cuerpo y las estructuras. Por el momento no están interesados en liberarse
de este valle de sombras. No es tarea sencilla sugerirles que abandonen todas las
creencias del ego, aun cuando los que creemos estar al servicio de la voluntad de Dios.
Todavía, no culminamos nuestro propio proceso personal de purificación.
Este enfoque impersonal y amoroso, sigue siendo una puerta no sólo difícil de abrir,
sino luego permanecer y mantenerse, en una mente vacía y perceptiva.
El amanecer se vislumbra, ahora sabemos que los cuerpos físicos no son el Ser, pero
sí lo son los núcleos de consciencia. Esta es una clave importante para comprender
la verdadera vida del hombre: sus principales núcleos de consciencia son el alma,
la mónada y el regente monádico.
Separación de la realidad
Nuestra mente consciente ha sufrido un proceso de Olvido. Debemos ayudarnos
a recordar quienes somos realmente. Paulatinamente, nos hemos separado de la verdadera
Realidad, que generalmente no es en la que creemos estar. La verdadera realidad nos da este
mensaje: "Todos estamos interconectados de forma permanente." "No somos seres separados."
Tratar de observar al mundo con perspectiva holística: TODO ESTÁ UNIDO.
Sentir respeto y aceptación por cualquier cosa que experimenten otros seres humanos.
Al separarnos de este último punto, promovemos energías involutivas para nosotros mismos.
Nos hacemos la ilusión falsa e infundada de que no tenemos Poder,
promovemos el miedo dentro de nosotros y nos sentimos víctimas de la situación.
Con estos tres puntos, creamos bloques en el campo aural. Esto altera el flujo de energía,
que puede causar enfermedad. Experimentamos dolor e incomodidad. Esta es la pared que
levantamos entre nuestro Yo Integrado Mayor, y una parte de nosotros mismos.
Pero podemos captar estos conceptos como herramientas para la autoexploración,
y la propia curación. Encontrar la diferencia entre responsabilidad y culpa. No estamos
separados, sino individualizados. ¿Podremos promover el Poder desde dentro de nosotros
para Crear Nuestra Propia Realidad? Debemos comenzar a lograr el objetivo ahora, a fin de
asegurar nuestra victoria futura. Avancemos con invencible determinación hacia una meta:
La Realidad De La Nueva Tierra.
Liberemos los poderes que se encuentran en nuestro interior, con la consigna de que
si a alguien le faltase algo, les faltaría a todos. Debemos desechar el pensamiento
de que somos un cuerpo visible, vulnerable y perecedero. El ser invisible que mora en nuestro
interior, no puede ser dañado o destruido en forma alguna.
Cuanto más desarrollemos nuestro conocimiento de este ser invisible, tanto más capacitados
estaremos para controlar nuestra forma visible, tal como lo hacen los grandes Maestros.
Deberíamos aprender a vivir en silencio y practicar la meditación. Y sabríamos con certeza,
que, al fin, hemos encontrado nuestro indestructible y auténtico Ser, y la unión con Dios.
También es un buen comienzo superar los estrechos límites impuestos por la
educación terrestre y los conceptos de espacio – tiempo.
Nueva Humanidad
Muchos hermanos y hermanas nos encontramos coexistiendo en Dos Realidades.
Somos la Raza Humana que se desarrollará regida por nuevas leyes, en la
superficie de la Tierra. Por un lado, ya entendimos que todo se trata de un sueño.
Esa matriz cultural que nos enseñaron y aprendimos a proyectar, rebalsada de imágenes
pre- fabricadas, meciéndonos en la turbulencia de espejos y velos que sólo nos dejan ver la
niebla. Nuestra consciencia se aparta de proyectos de realización personal,
y se lanza a descubrir aquello que la puede llevar a la plenitud como ente cósmico.
Ya iniciados en este camino, nos sacrificamos por la necesidad de trascender
aspectos humanos y sectarios, entrenando para merecer la pureza.
Dominar y trascender el atavismo que impregna nuestros cuerpos es nuestra tarea,
como discípulos. No es simple vivir en un pozo oscuro sin tocar el lodo. Sin embargo,
esto es lo que haremos, y lo conseguiremos en el momento en que aprendamos
que es en el aire y no en el suelo, donde debemos dar nuestros pasos.
Es el camino de la disolución del ego y de la liberación del ser. A veces nos parece que
no alcanza, con algunos pensamientos impecables, alguna percepción interna o acción que
puedan asomarse a la cristalina perfección. Sostener dos columnas al mismo tiempo, dos
Realidades paralelas, nos detiene en una fuerza de fricción que se hace cuesta arriba.
Hablamos con la Divinidad y nos fundimos en ella, vivimos en la Presencia Yo Soy.
Queremos llevar a todo el mundo nuestro despertar, nuestra liberación por medio de Dios.
Pero al mismo tiempo nuestra mente sucumbe en el error, dolores físicos y emocionales
del pasado vuelven a atormentarnos. Aunque podemos ya saborear la Armonía y Paz Divinas,
aún nos mecemos en las turbulencias de la dualidad, que queremos abandonar lo más pronto
posible. Queremos jugar el juego que juegan los niños felices, nosotros que hemos jugado por
mucho tiempo a perder toda esperanza, a haber sido abandonados por nuestra Fuente y
habernos quedado solos, a habernos aterrorizado en un mundo temible y haber enloquecido
por las culpas, Queremos Ser Felices Ahora, aquel juego ya ha acabado.
Los Guías Espirituales nos sugieren que permitamos que los sentimientos,
negativos y positivos, vengan y vayan, aceptando el fluir de las polaridades. Hasta
que nuestro corazón y nuestra mente puedan disfrutar de las plenas activaciones energéticas.
El Nuevo Amanecer nos fascina con sus vibrantes colores de Sagrado Fuego, seguimos
su trayectoria. Nos sentimos servidores de Luz, nadie nos lo ha venido a decir,
estamos seguros, lo sabemos. Desde este nuevo enfoque impersonal nos preguntamos:
¿Por qué quise separarme? Invocamos a las energías cósmicas para que no
nos abandonen en esta región mortal. Este despertar está plasmado en el fuego del mundo
interior, y se revela a quienes trascienden los condicionamientos del espacio- tiempo y
ya están viviendo el futuro. La Nueva Tierra es un estado de consciencia maduro, que sólo
aguarda el momento para aflorar en cada ser preparado por la entrega a los
designios superiores, por la decisión de caminar en dirección a la meta evolutiva y de servir,
de acuerdo con el propósito universal. Que se expanda nuestra consciencia para alcanzar el
verdadero éxito, por el ilimitado poder espiritual que reside en nuestro interior y en una
comunión científica con Dios, a través de la cual el Nuevo Mundo hallará el entendimiento
y la Ascención. Y que cada uno de nosotros pueda afirmar:
Yo Soy Todo Lo Que Existe, Ahora, Ahora, Ahora.
Silvana F.Consulta: Bárbara Ann Brennan – Trigueirinho

No hay comentarios:

Publicar un comentario